martes, 8 de septiembre de 2015

Un viaje inesperado




A veces, de pronto, sin moverte del sitio te encuentras en un viaje inesperado que lo cambia todo, tanto bueno como malo, y pone en nuestras vidas un punto y aparte.
Ayer tuve un día en que me sentí horriblemente mal con todo, mi trabajo, mi situación personal, familiar, económica, en fin... todo. Pero al terminar el día recibí una llamada de teléfono de un amiga y compañera de estudios. La situación de este país, una vez más, logra que alguien con talento tenga que cruzar las fronteras para buscarse la vida.
Es cierto, que la situación de mi amiga Rebe no es de las peores. Sin duda no tiene cargas, simplemente tiene que trabajar porque forma parte de ese grupo de gente responsable que para buscarse la vida debe cumplir su función en la sociedad, al igual que muchos otros, incluida la que escribe. Pero de un primer vistazo resulta triste que cualquiera DEBA irse porque no quedan oportunidades para él o ella aquí, en su pequeño lugar en el mundo.
Así que allá va, Rebeca a por el mundo. La oportunidad es buena, y al menos un idioma se trae consigo. Y uno cualquiera, el que todos ansiamos hablar y entender con soltura.
Lo curioso de todo, es que lo mal que me sentía ayer se fue en el mismo momento que me monté en el metro para volver a casa. Tenía claro que ese era el último cartucho de Rebeca, al menos por el momento, y que estaba dispuesta a rellenar el cargador con lo que fuera. Dejé de lamentarme, y decidí que encontraría los huecos para hacer lo que siempre pienso que no hago porque no tengo tiempo. La verdad que no tengo tiempo, pero he decidido, al igual que ella decidió dejarlo todo por una oportunidad, que si quiero mejorar o cambiar algo de mi vida, debo poner las baldosas una por una, y que al final obtendré el camino que tanto pienso pero no construyo.
Hoy estuve amasando algo de arcilla para comenzar la labor, convencida sin duda, pero puede que con un resquicio de duda. No se, siempre te preguntas si será capaz de hacerlo. Pero al llegar a casa, las dudas se disipan al recibir una de esas llamadas que lo cambian todo, porque anuncian que alguien a quién quieres se ha ido para siempre.
Mi madre lloraba al otro lado del teléfono por un hermano al que ya no volverá a abrazar. No voy a engañar a nadie, hacía tiempo que no tenía una relación estrecha con mi tío, aunque mi madre, mis tías y mi abuela si. ¡Ahí esta! Mi abuela, porque ¿Cómo le dices a alguien de 93 años que ha sobrevivido a los peores horrores que se ha muerto su hijo? Hoy la noche se avecina larga y oscura, de esas que no quieres vivir, ni recordar.
Echando la mirada atrás, en la época en la que más relación teníamos se me saltan las lagrimas por ese tío mío entrañable que siempre sonreía y que contaba verdad en esa sonrisa suya. Hoy se va y abandona el único mundo en el que creo, pero me deja la sonrisa de la última vez que le vi, no hace tanto, y las bromas de no querer compartir con nadie su comida de hospital. Ahí va, alguien que crió a sus hijos honradamente, con esfuerzo y verdad, con ternura, alegría y bondad.
24 horas que lo cambian todo, y te recuerdan que la vida es corta, que nadie la vivirá por ti y que si no aras la tierra no recogerás ninguna cosecha.

Rebeca, Ronciya, Ron espero verte pronto, espero que la oportunidad esté allá donde has ido, espero poder visitarte y siempre volver a abrazarte. Mientras tanto te sigo, lo sabes, porque las redes nos regalan algo inaudito, no perder el contacto con aquello a quien quieres. ¿Quieren reírse? Busquen a Ronciya en twitter, en VINE, les sacará una sonrisa, lo prometo.

Buen viaje tío Adriano, me alegra haber disfrutado en mi vida de tu compañía y de la bondad dibujada en tu sonrisa.

martes, 28 de julio de 2015

¿Qué hacer cuando... no sabes que hacer


¿Qué hacer cuando... ¡No tengo idea! Estos días ando un poco perdida, tan perdida que ni siquiera me siendo identificada conmigo misma. Es una sensación extraña, la mayor parte de mi vida se basa en dejarse llevar, la pura, real y criticada por alguno espontaneidad. Sin pensarlo, sin miedos, sin frenos ante la inevitable caída libre a la que te enfrentas. ¡Esa soy yo!
Hace un par de semanas, me vine arriba con una alocada decisión, estaba segura e ilusionada. Lo cierto es que ilusionada sigo, pero llevarla a cabo necesita inevitablemente involucrar en mi locura a personas de mi entorno. ¡Ahí es donde está mi duda! Porque mi locuras son mías, siempre lo han sido y mientras la ostia me la doy yo sola, pues la verdad es que estoy preparada para todos los golpes que vengan, pero cuando hay que compartir golpes la cosa tiene otro color.
¿Qué hacer? No puedo dejar de pensarlo, porque lo peor de todo es que estoy completamente segura de que la respuesta a mi locura será un SI rotundo y sincero, sin pensarlo, sin miedo y sin frenos. Y eso quizás me lleve a asumir una responsabilidad a la que no ando acostumbrada ¿o si? Porque ahora que lo pienso, puede que lleve algunos años asumiendo esas responsabilidades de adulto pero que paso de largo y de las que ni siquiera me doy cuenta. Pero la verdad que no es lo mismo cuidar de alguien porque uno quiera o creo que deba hacer que tener la obligación y la responsabilidad de hacerlo por meter a alguien en tus locas movidas.
Así que aquí estoy yo... ¿Qué hacer? ¿Qué hacer? ¿Qué hacer? No tengo ni idea de qué hacer. Supongo que como casi todo en mi vida, cuando menos me lo espere llegará a mi cabeza espontáneamente la respuesta a la dichosa pregunta, llevándose por delante todo este aluvión de dudas y trayendo la tranquilidad a mi mente sea cual sea el resultado.
Toda esta historia hace que me duela la cabeza continuamente desde hace dos días, ya que habitualmente no soy una persona indecisa, de hecho las cosas me gustan y las hago, compro, vivo, sueño, etc... y este océano inmenso de dudas me está volviendo loca.
Supongo que pronto tomaré mi decisión de seguir como siempre o involucraré a los míos en mi locura y espero que ese momento me ayude con mi ánimo o al menos se lleve este horrible dolor de cabeza.

lunes, 16 de marzo de 2015

Una optimista en un día triste

optimista triste


Desde hace dos días, tengo ese malestar en el estómago que llega sin que entiendas muy bien por qué. No tiene sentido y no sabes de dónde viene, pero llega y te acompaña cuanto quiere o hasta cuando eres capaz de olvidar lo que era tan importante.
Sin duda, mi educación hace que aparezca más de lo que me gustaría, pero qué puedo hacer, soy así.

Siempre he tenido claro por qué soy como soy. Sin duda alguna, se resume una persona: mi madre. La mayoría de la gente, puede hacer una descripción de cómo son las personas que tiene a su alrededor, o al menos, las más cercanas. Yo podría hacerla de mi madre, ella es un montón de cosas, ha sido fuerte, ha sido luchadora, es gritona y amorosa, pero la verdad es que sobre todas las cosas, mi madre es BUENA. Así sin más, buena.

De una manera natural e ilógica, las cosas se han hecho siempre en mi casa sin dobles intenciones, con cariño, pero bien hechas. Estas cosas te marcan, igual que las personas que te rodean. Podría describir de igual modo a mis tres hermanos, el mayor es justo, el mediano noble y el pequeño generoso. Detrás hay un montón de cualidades más, pero la verdad es que esa es la que mejor les define.

Yo se quién soy y de lo que soy capaz. Me educaron para eso, para conocerme y no dejarme vencer. Para no perderme en el camino, no derrumbarme ni sucumbir. Me educaron para amarme y creer en mi misma. Y me educaron para hacer las cosas bien.

Por estas cosas, los días como hoy, que terminan con esa sensación en el estómago se me hacen duros. Porque me derrumban. Nunca nada es para tanto, siempre hay razones para seguir, eso también me lo enseñó mi madre aunque ahora sea yo la que se lo recuerda cada día.

Un lunes cualquiera, eso parecía esta mañana, pero terminó poniéndome triste. No es habitual, por eso ando por aquí. Hacía mucho que no me ponía un día tan triste. Solamente será un momento, eso lo se, porque lo que no dije antes, es que todos ellos me describen a mi como optimista.

Mientras termino de escribir, esa sensación se apaga porque traigo a mi cabeza el hecho de que mañana todo irá bien, no el mañana cercano seguro, pero si un mañana que siempre siento que está por llegar, sin duda porque se, que los sueños se hacen realidad.

martes, 19 de noviembre de 2013

Un paseo otoñal por nuestro cine



Últimamente, en las ocasiones en las que he ido al cine, ha sido a ver alguna de nuestras tan criticadas películas españolas, pero que le voy a hacer, a mí el cine español, me gusta. Entre otras cosas porque lo veo, pero también por sus personajes y sus historias, aunque haya que mejorar en efectos y producción.

Mi paseo de temporada, comenzó con la esperada ‘La gran familia española’ de Daniel Sánchez Arévalo. Esperada entre otras cosas, porque desde que se estrenó primos, ya deseaba ver mucho más de este cine con aire a comedia pero con un profundo sabor a sentimiento y melancolía. Porque debajo de la risa e idiotez de estos personajes que escribe Arévalo con los que puedes reír hasta que se te saltan las lágrimas, también pueden emocionarte profundamente, ya que no son más que niños heridos que se hicieron grandes y aún no sanaron sus heridas.
Esta película, ubicada en el día de mayor felicidad deportiva para este país debido a su afición al fútbol, hasta límites de estupidez, comienza contándonos una historia divertida y soñadora, tan divertida como para tener la mala pata de organizar la boda el día de la única final de un mundial que ha jugado nuestra selección, ¡que ya es mala pata! Y soñadora, porque este hecho viene producido por los sueños de un niño, el pequeño de cinco hermanos, que desde pequeño sueña con casarse con esa niña de la que se enamoró en el colegio y que su amor dure para toda la vida.
Para celebrar esta boda, ha de juntar a sus cuatro hermanos y a sus padres divorciados, algo no tan sencillo porque en esta familia feliz, todos tienen algún secreto, pero eso sí, los guardan con simpatía hasta que te dejan descubrirlos a lo largo de ese alocado día de boda, donde se juntan en situaciones incómodas a la par que divertidas.
Que decir de los actores, personalmente, adoro el trabajo de Quim Gutiérrez desde AzulOscuroCasiNegro (Arévalo), pero es indiscutible que el maravilloso padre acomplejado que nos regala Antonio de la Torre se te mete bajo la piel y te pone hasta nervioso, Verónica Echegui fantástica en ese papel entre dulce y tímida y a la vez atrevida a enfrentarse a su pasado y su vida presente, y de Alberto Álamo solo diré que su papel es excepcional y no puedo profundizar más sin caer en contaros todo. Los jóvenes nos regalan ese aire fresco y nos demuestran que vienen fuertes y dispuestos a todo.
La historia va poco a poco introduciéndote en esa familia que se quiere pero solo se medio entiende y te lo cuenta todo en ese día en el que todo este país se puso de acuerdo en algo. Sin duda, un rato inolvidable donde pasarás risas, puede que alguna lágrima y seguramente donde se te volverá a erizar la piel.




Poco después, y también muy esperada, nos adentramos para ver y disfrutar de ‘Las brujas de Zugarramurdi’ de Alex de la Iglesia. Para empezar, este loco simpático que es Alex de la Iglesia preparó una campaña de marketing para morirse de miedo, porque la verdad, si espero un bus de noche en una marquesina y sale una bruja del cartel de la parada, creo que me da un infarto!!!
Lo primero que decir de esta película, es que debes tener claro que lo que vas a ver es un auténtico disparate, pero totalmente un disparate desde el principio. Si esto lo tienes claro, la película cobra sentido en tu cabeza y puedes dejarte llevar por la historia.
Robo, secuestros, ex-mujeres, brujas, y un niño, todo mezclado en una historia surrealista que está creada para hacernos disfrutar a base de risas, porque como dije, todo esto no tiene ningún sentido. Desde la escena uno, grabada en Sol, sin poder cortar la plaza, ¡porque no te dejan cortar la plaza!, es un disparate, y comienzas a reírte sin parar.
Los actores, son genios dentro de esta historia, hablar de Carmen Maura a estas alturas no tiene mérito porque el talento de esta mujer es insuperable, con esa mala manipuladora que hará de todo para lograr su fin. Hugo Silva está bien en este papel de padre que no sabe cómo conseguir estar con su hijo sin meterse en líos, éste sin duda, el más grande de todos. Sorprende Mario Casas, porque entras al cine, pensando que es un mal menor en la película, pero sin duda, su papel es cómico, bien trabajado y el que más risas te logra sacar.
Escenas delirantes, pero en fin, ya dije que todo es delirante y eso ha de quedar claro, pero a veces crees que no se podrá ir a más y estarás totalmente equivocado.
Le sacaremos la pega mayor, y es que, llegado el momento de acción de las brujas, los efectos especiales son pobres comparando lo que nos tienen acostumbrados los de Hollywood, si se ven, no te lo crees, pero apenas son cinco minutos y volvemos a la comedia, que ahí señores si se sabe lo que se hace.
Con ese estilo que nos regaló en ‘El día de la bestia’, Alex de la Iglesia nos deja este regalo divertido, disparatado, sin sentido, completamente ilógico hasta el final, pero que nos hace disfrutar lo que dura la película. Es sin duda, lo mejor desde hace años del director. Espero con ganas su próxima locura.








Hay que decir, que entre medías hice un parón de cine made in Spain en la fiesta del cine, y estuve viendo alguna peli americana, no son, siquiera mencionables, y alguna como ‘Prisioneros’ bastante decepcionante.
Hace poco más de una semana, le llegó el turno a ‘Vivir es fácil, con los ojos cerrados’ de David Trueba, elegida esta vez por mi acompañante habitual en lo que a cine español se refiere, mi prima Virginia. Sin duda todo un acierto de elección, porque es bella de principio a fin.
Como hablar de esta película, demasiado bella. La sensación de buen rollo, de añoranza y de ganas de luchar por tus sueños te acompañan a la salida del cine.
La historia de este profesor de inglés que enseña el idioma con canciones de los Beatles a sus alumnos de Albacete y decide viajar un fin de semana a Almería para conocer a su ídolo, John Lennon. Suerte para el espectador que en el camino se encuentra con un joven de 16 años huido de su casa y a una joven que parece que también huye de algo. Estos compañeros de viaje te regalan una historia de verdad y vida, de lucha y sentimientos, todo ello con alegría y color.
Javier Cámara brilla en la cinta con este personaje comprensivo, alegre, luchador y soñador, pero sobre todo que nunca deja a nadie en la estacada y que convierte la amistad transitoria en amistad para siempre, porque sin duda, esos personajes ya son amigos para siempre.
No quiero contar nada más, tan solo siente el color, la vida y la amistad inquebrantable que nos regala Trueba en esta nueva cinta.






La última visita al cine fue para disfrutar de ‘¿Quién mató a Bambi?’ de Santi Amodeo. He de reconocer que es la primera película que veo de este director, aunque ya imaginaréis quien me llamó la atención de esta cinta verdad ¿dije ya que me encanta Quim Gutiérrez? Aunque, en esta película hay un regalo superior.
Bien, para empezar hay que decir, que esta película es un remake de la mexicana ‘Matando Cabos’ de Alejandro Lozano, y lo digo, porque no he visto la primera y no puedo comparar, con lo que me encuentro con esta historia de nuevas.
Esta película, que se supone debe ser un drama, que lo es, pero también es una comedia, porque a decir verdad, creo que nadie se puede meter en tantos líos en un solo día. Es bastante difícil de explicar la situación inicial de la película, con lo que esta vez me remito a la sinopsis de filmaffinity.
 
‘Por extrañas circunstancias, el jefe de una empresa se ha quedado encerrado en el maletero de su coche. Dos empleados suyos tienen que encontrar la manera de sacarlo de allí sano y salvo. Al mismo tiempo, un empresario y su socio, acuciados por las deudas, intentan un secuestro exprés, pero por una serie de desafortunadas coincidencias acaban secuestrando al padre del primero.’

Así comienza la locura, de encuentros, desencuentros, persecuciones, peleas, y equivocaciones que nos llevan en esta película de menos a más, culminando esta auténtica locura en una escena magistral en la que no se puede parar de reír ni un momento.
Adoro el trabajo de Quim y en esta película sigue trabajando genial, y nos regala esos toques de humor que tanto domina a estas alturas. Pero sin duda, en esta película destaca ese magistral actor que es Ernesto Alteiro, que maravilla como siempre, con este personaje que quiere llevar el control de una situación que se le escapa de las manos y que al final nos regala un gran momento, el gran momento de la historia. Me gusta como siempre, el trabajo de Clara Lago, esa niña que fue Carol y que sigue creciendo como actriz, y no puedo salvar a Úrsula Corberó que aunque lo intenta aún no llega al trabajo de los que han sido sus compañeros.
Con ese abogado que escapa a la ley, y ese compañero de trabajo que no quiere que le metan dentro de todo este lio en que se ve envuelto, la historia dramática envuelta en momentos cómicos nos hace reír en el cine, más al final que al comienzo de la cinta, que tarda un poco en arrancar hasta que la historia está planteada y comienza la locura.
Puede que sea la más floja de las cuatro, pero sin duda, me hizo pasar un rato inolvidable de risas con esta loca historia.






Este paseo de otoño aún no ha terminado, porque espero con ganas la comedia ‘3 bodas de más’ y me atreveré con ‘Ismael’. Todo ello antes de que llegue el invierno.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

La gran familia

Cuando tienes una familia como la mía, sin duda creces un concepto de familia bastante peculiar.
Los recuerdos de cuando eran pequeña son alegres en su mayoría, y diréis que es lo normal, porque los humanos tendemos a recordar aquello que nos hace más felices, y solamente recordamos lo malo, cuando es algo muy doloroso, pero las cosas normales pasan por nuestra memoria un tiempo y después se van.
El problema, es que yo tengo mucha memoria, y recuerdo cosas que la mayor parte de mi familia olvida, porque más que nada, recuerdo los detalles.  Cosas pequeña e insignificantes que los demás olvidan, pero que para mí constituyen el decorado de la escena. Quizás porque tengo la ligera sensación de vivir la vida como en un peli.
Esto no lo entenderán ni los que me conocen, pero ¿y si os digo que siempre llevo música por la calle y que me hace sentir como en una peli? Es algo idiota, pero la verdad, me hace sentir muy bien, y estar la mayor parte del tiempo de buen humor.
Volvamos a la familia, mis recuerdos sobre ella, siempre se centran en alguna celebración, y no porque lo fuera, simplemente porque éramos divertidos y alegres y cada reunión parecía una celebración.
Para empezar, todos los domingos había reunión familiar en casa de mis abuelos, y teniendo en cuenta que mi madre tiene 7 hermanos y somos 18 primos, podréis imaginar que todo sonara a celebración, aunque en realidad no era más que una visita a los abuelos, pero cuando tienes tanta familia, y además lo pasas bien con ella, el día de la familia es una celebración.
Con el tiempo, poco a poco, la vida fue cambiando por un montón de razones que no son aptas para el público de cualquier edad, y se perdió bastante de aquella magia. La verdad si mucho no cambia la historia, ésta tendrá un final triste, al menos en algunos puntos (aunque como ya dije, hay muchos puntos).
Todo esto viene hacía mi mente por el maravilloso cine de Daniel Sánchez Arévalo. Esto ya venía de antes no creáis, porque ya con su película ‘Primos’ me hace siempre recordar a buena parte de esos 18 primos, que sin duda permanecemos tan unidos como los de sus película, tanto que antes de la misma, ya teníamos nosotros un dicho: ¡si eres primo primo, te quedas! Que lleva a cabo en las más solemnes fiestas juntos.
Con esta última película, ‘La gran familia español’ me lleva de nuevo a un viaje peculiar, porque sin tener ninguna similitud, me hace recordar una familia que se juntaba siempre, pero que el tiempo la deteriora en la justa medida para que ya nada sea igual.
Aún queda la esencia de esa familia de la que hablaba al principio, sin duda diría que queda lo mejor de ella, porque los que se fueron perdiendo de una manera o de otra, fue porque no quisieron seguir juntos o porque simplemente otras cosas les llamaron más la atención y se olvidaron de lo más simple e importante.
Lo más hermoso es que veo con orgullo y felicidad lo que ellos me dejaron, ya que creo sinceramente que todo el positivismo con el que vivo, es sin duda consecuencia de esa familia loca que nadie entendía, cosa que hoy también pasa, porque aún hoy la gente se extraña de que pueda beberme 20 cervezas con mis tías y mi madre y nos riamos hasta tener que irnos a dormir. Porque sin faltar a mis mayores el respeto, siempre hemos conseguido tratarnos como amigos y disfrutar de ello.

Dicen en un momento de la película: ¿Por qué no hay nadie normal en esta familia? Sin duda no, pero cuando viajo 20 años atrás, no deseo que ninguno de ellos hubiera sido tan normal como la gente dice ser, porque eso sin duda, hubiera cambiado mi forma de ver la vida. 

martes, 17 de septiembre de 2013

Siempre vuelve


Todos sabemos que hay ciertas épocas a lo largo del año, en que nos planteamos ciertos cambios o proyectos.
Como no, la más famosa época de cambio es diciembre, sin duda porque se aproxima el cambio de año, y siempre intentamos plantear cambiar todas las cosas de las que somos conscientes que no hacemos bien o incluso que no nos gustan de nosotros mismo, pero son inevitables, pero ahí estamos, pensando en intentar evitarlas.
Por estas fechas llega otra de esos momentos de cambio, porque volvemos a la rutina después de las vacaciones, y nos volvemos a plantear cosas como ir al gimnasio o estudiar más (los que aún estén en ese punto). Otros buscamos cursos nuevos con los que saciar nuestra ansia de saber, y a veces la frustración por la imposibilidad de hacerlo nos lleva a dejar de nuevo de lado todo esto.
Desde hace mucho tiempo, planeo como seguir formándome en cosas que me gustan, pero sobre todo que me sean útiles con respecto la formación en Artes Gráficas que realice con intención de poder vivir de ello. Es cierto que el sector está en un mal momento (aunque ahora mismo todos los sectores están en un mal momento), pero supongo que intento integrar toda esa formación de profesión clásica con todas las tecnologías que rodean mi vida, que no son pocas la verdad.
Así que estoy una vez más, planteándome pasar por este mi blog, más a menudo. Promesa que ya he incumplido antes, lo sé. Pero sin duda esta vez lo intentaré de verdad, porque si no lo consigo, daré por pérdida mi intención y cerraré el blog.
Sin duda podría hablar de muchas cosas, pero siempre he tenido la sensación que no era capaz de escribir debidamente, al menos para que otros lo leyeran, pero quizás deba dejar atrás ese miedo y simplemente colgar de vez en cuando un montón de pensamientos hechos palabras escritas por mí.
Puede que salga nefasto, pero quizás aunque no hay nadie al otro lado, consiga superarme a mí misma y quizás por una vez, aunque no la primera vez, conseguir una de esas propuestas que tantas veces nos hacemos a nosotros mismos.

En estos dos últimos años han pasado muchas cosas en mi vida, tantas como para cambiarlas y ya no tenga nada que ver con la que llevaba hacer ahora dos años. Por eso, quizás y solo por ahora pueda ser capaz de hacer eso que tanto me ha gustado siempre, escribir y perder el miedo a que otros me lean. Me leerán, no lo sé, pero sin duda estará disponible para ello, porque esta vez sí, mi letra será libre.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Educación limitada

¿Es tan difícil entender que sin educación no somos nada? Ni como sociedad, ni como país, ni siquiera como ciudadano y persona.
Comienza el nuevo curso y me entristece ver lo que están haciendo con nuestra educación pública, pero claro, cuanta menos público culto tengas más fácil le harás aplaudir por estupideces.
Como es posible, que aún no hayamos entendido que es la educación lo que nos hace grandes, lo que podría llegar a convertirnos en una nación importarte sin tener grandes riquezas como otras.
Finlandia es un ejemplo de lo que digo, un país que hace 20 años, se dio cuenta que para convertirse en una potencia, para poder desarrollar su sociedad y ampliar su riqueza tendría que invertir en algo más importante que ladrillo, así que decidió invertir en educación pública. Convirtiendo la carrera y el oficio de maestro en el más importante y respetado del país, porque un buen maestro, crea grandes alumnos y por ende grandes profesionales y ciudadanos.
Tras estos 20 años, Finlandia se coloca en la lista de los países más ricos e importantes, sin tener grandes industrias como Alemania, ni riquezas como USA, ni renombre como Francia, simplemente porque cada año crea profesionales universitarios y tienen una tasa de abandono escolar menor del 10%, y nosotros sobrepasando el 30%. Señores algo estamos haciendo muy mal y para colmo ahora se lo ponemos más difícil a los padres para poder pagar libros y materiales.
Leo estudios continuamente, y escucho a nuestros jóvenes y veo que en algún punto se les durmieron la neuronas y no supimos estimularlas, porque en fin, si bien somos el tercer país en abandono escolar, somos los últimos en nivel de lectura. Tristemente, la cultura no llega a las bases de nuestra población y seguimos siendo un país rural y analfabeto duramente dicho.
Me entristece, me entristece que sean más importantes los ladrillos y los bancos, las grandes empresas, la imagen de infraestructuras y a estas alturas, nuestros jóvenes no sepan hablar inglés cuando salen del instituto con 18 años.
No hemos aprendido nada de nuestros mayores, porque al final, aquellos que no sabían leer, porque de verdad no les enseñaban ni a leer, fueron más cultos e inteligentes que nosotros, y lucharon por lo más justo y simple de todo, la educación. Y nosotros aquí, nos dejaremos arrebatar lo más sagrado, porque lo más preocupante de todo este curso para algunos tristemente será que no habrá fútbol en abierto.
Sin duda cómo no va a ser este un país del que se rían los demás y nos manipulen a su antojo, cuando la mayor parte de los ciudadanos aún no sabe distinguir entre, hay, ahí y ay en su propio idioma.