Últimamente, en las ocasiones en las que he ido al cine, ha
sido a ver alguna de nuestras tan criticadas películas españolas, pero que le
voy a hacer, a mí el cine español, me gusta. Entre otras cosas porque lo veo, pero también por sus personajes y sus historias, aunque haya que mejorar en efectos y producción.
Mi paseo de temporada, comenzó con la esperada ‘La gran
familia española’ de Daniel Sánchez Arévalo. Esperada entre otras cosas, porque
desde que se estrenó primos, ya deseaba ver mucho más de este cine con aire a
comedia pero con un profundo sabor a sentimiento y melancolía. Porque debajo de
la risa e idiotez de estos personajes que escribe Arévalo con los que puedes
reír hasta que se te saltan las lágrimas, también pueden emocionarte
profundamente, ya que no son más que niños heridos que se hicieron grandes y
aún no sanaron sus heridas.
Esta película, ubicada en el día de mayor felicidad
deportiva para este país debido a su afición al fútbol, hasta límites de
estupidez, comienza contándonos una historia divertida y soñadora, tan
divertida como para tener la mala pata de organizar la boda el día de la única
final de un mundial que ha jugado nuestra selección, ¡que ya es mala pata! Y soñadora,
porque este hecho viene producido por los sueños de un niño, el pequeño de
cinco hermanos, que desde pequeño sueña con casarse con esa niña de la que se
enamoró en el colegio y que su amor dure para toda la vida.
Para celebrar esta boda, ha de juntar a sus cuatro hermanos
y a sus padres divorciados, algo no tan sencillo porque en esta familia feliz,
todos tienen algún secreto, pero eso sí, los guardan con simpatía hasta que te
dejan descubrirlos a lo largo de ese alocado día de boda, donde se juntan en situaciones
incómodas a la par que divertidas.
Que decir de los actores, personalmente, adoro el trabajo de
Quim Gutiérrez desde AzulOscuroCasiNegro (Arévalo), pero es indiscutible que el
maravilloso padre acomplejado que nos regala Antonio de la Torre se te mete
bajo la piel y te pone hasta nervioso, Verónica Echegui fantástica en ese papel
entre dulce y tímida y a la vez atrevida a enfrentarse a su pasado y su vida
presente, y de Alberto Álamo solo diré que su papel es excepcional y no puedo
profundizar más sin caer en contaros todo. Los jóvenes nos regalan ese aire
fresco y nos demuestran que vienen fuertes y dispuestos a todo.
La historia va poco a poco introduciéndote en esa familia
que se quiere pero solo se medio entiende y te lo cuenta todo en ese día en el
que todo este país se puso de acuerdo en algo. Sin duda, un rato inolvidable
donde pasarás risas, puede que alguna lágrima y seguramente donde se te volverá
a erizar la piel.
Poco después, y también muy esperada, nos adentramos para
ver y disfrutar de ‘Las brujas de Zugarramurdi’ de Alex de la Iglesia. Para
empezar, este loco simpático que es Alex de la Iglesia preparó una campaña de
marketing para morirse de miedo, porque la verdad, si espero un bus de noche en
una marquesina y sale una bruja del cartel de la parada, creo que me da un
infarto!!!
Lo primero que decir de esta película, es que debes tener claro
que lo que vas a ver es un auténtico disparate, pero totalmente un disparate desde
el principio. Si esto lo tienes claro, la película cobra sentido en tu cabeza y
puedes dejarte llevar por la historia.
Robo, secuestros, ex-mujeres, brujas, y un niño, todo
mezclado en una historia surrealista que está creada para hacernos disfrutar a
base de risas, porque como dije, todo esto no tiene ningún sentido. Desde la
escena uno, grabada en Sol, sin poder cortar la plaza, ¡porque no te dejan
cortar la plaza!, es un disparate, y comienzas a reírte sin parar.
Los actores, son genios dentro de esta historia, hablar de
Carmen Maura a estas alturas no tiene mérito porque el talento de esta mujer es
insuperable, con esa mala manipuladora que hará de todo para lograr su fin.
Hugo Silva está bien en este papel de padre que no sabe cómo conseguir estar
con su hijo sin meterse en líos, éste sin duda, el más grande de todos.
Sorprende Mario Casas, porque entras al cine, pensando que es un mal menor en
la película, pero sin duda, su papel es cómico, bien trabajado y el que más risas
te logra sacar.
Escenas delirantes, pero en fin, ya dije que todo es delirante
y eso ha de quedar claro, pero a veces crees que no se podrá ir a más y estarás
totalmente equivocado.
Le sacaremos la pega mayor, y es que, llegado el momento de
acción de las brujas, los efectos especiales son pobres comparando lo que nos
tienen acostumbrados los de Hollywood, si se ven, no te lo crees, pero apenas
son cinco minutos y volvemos a la comedia, que ahí señores si se sabe lo que se
hace.
Con ese estilo que nos regaló en ‘El día de la bestia’, Alex
de la Iglesia nos deja este regalo divertido, disparatado, sin sentido,
completamente ilógico hasta el final, pero que nos hace disfrutar lo que dura
la película. Es sin duda, lo mejor desde hace años del director. Espero con
ganas su próxima locura.
Hay que decir, que entre medías hice un parón de cine made
in Spain en la fiesta del cine, y estuve viendo alguna peli americana, no son,
siquiera mencionables, y alguna como ‘Prisioneros’ bastante decepcionante.
Hace poco más de una semana, le llegó el turno a ‘Vivir es
fácil, con los ojos cerrados’ de David Trueba, elegida esta vez por mi
acompañante habitual en lo que a cine español se refiere, mi prima Virginia.
Sin duda todo un acierto de elección, porque es bella de principio a fin.
Como hablar de esta película, demasiado bella. La sensación
de buen rollo, de añoranza y de ganas de luchar por tus sueños te acompañan a
la salida del cine.
La historia de este profesor de inglés que enseña el idioma
con canciones de los Beatles a sus alumnos de Albacete y decide viajar un fin
de semana a Almería para conocer a su ídolo, John Lennon. Suerte para el
espectador que en el camino se encuentra con un joven de 16 años huido de su
casa y a una joven que parece que también huye de algo. Estos compañeros de
viaje te regalan una historia de verdad y vida, de lucha y sentimientos, todo
ello con alegría y color.
Javier Cámara brilla en la cinta con este personaje
comprensivo, alegre, luchador y soñador, pero sobre todo que nunca deja a nadie
en la estacada y que convierte la amistad transitoria en amistad para siempre, porque
sin duda, esos personajes ya son amigos para siempre.
No quiero contar nada más, tan solo siente el color, la vida
y la amistad inquebrantable que nos regala Trueba en esta nueva cinta.
La última visita al cine fue para disfrutar de ‘¿Quién mató
a Bambi?’ de Santi Amodeo. He de reconocer que es la primera película que veo
de este director, aunque ya imaginaréis quien me llamó la atención de esta
cinta verdad ¿dije ya que me encanta Quim Gutiérrez? Aunque, en esta película
hay un regalo superior.
Bien, para empezar hay que decir, que esta película es un
remake de la mexicana ‘Matando Cabos’ de Alejandro Lozano, y lo digo, porque no
he visto la primera y no puedo comparar, con lo que me encuentro con esta
historia de nuevas.
Esta película, que se supone debe ser un drama, que lo es, pero
también es una comedia, porque a decir verdad, creo que nadie se puede meter en
tantos líos en un solo día. Es bastante difícil de explicar la situación
inicial de la película, con lo que esta vez me remito a la sinopsis de filmaffinity.
Adoro el trabajo de Quim y en esta película sigue trabajando genial, y nos regala esos toques de humor que tanto domina a estas alturas. Pero sin duda, en esta película destaca ese magistral actor que es Ernesto Alteiro, que maravilla como siempre, con este personaje que quiere llevar el control de una situación que se le escapa de las manos y que al final nos regala un gran momento, el gran momento de la historia. Me gusta como siempre, el trabajo de Clara Lago, esa niña que fue Carol y que sigue creciendo como actriz, y no puedo salvar a Úrsula Corberó que aunque lo intenta aún no llega al trabajo de los que han sido sus compañeros.
Con ese abogado que escapa a la ley, y ese compañero de trabajo que no quiere que le metan dentro de todo este lio en que se ve envuelto, la historia dramática envuelta en momentos cómicos nos hace reír en el cine, más al final que al comienzo de la cinta, que tarda un poco en arrancar hasta que la historia está planteada y comienza la locura.
Puede que sea la más floja de las cuatro, pero sin duda, me hizo pasar un rato inolvidable de risas con esta loca historia.