Cuando tienes una familia como la mía, sin duda creces un
concepto de familia bastante peculiar.
Los recuerdos de cuando eran pequeña son alegres en su
mayoría, y diréis que es lo normal, porque los humanos tendemos a recordar
aquello que nos hace más felices, y solamente recordamos lo malo, cuando es
algo muy doloroso, pero las cosas normales pasan por nuestra memoria un tiempo
y después se van.
El problema, es que yo tengo mucha memoria, y recuerdo cosas
que la mayor parte de mi familia olvida, porque más que nada, recuerdo los
detalles. Cosas pequeña e
insignificantes que los demás olvidan, pero que para mí constituyen el decorado
de la escena. Quizás porque tengo la ligera sensación de vivir la vida como en
un peli.
Esto no lo entenderán ni los que me conocen, pero ¿y si os
digo que siempre llevo música por la calle y que me hace sentir como en una
peli? Es algo idiota, pero la verdad, me hace sentir muy bien, y estar la mayor
parte del tiempo de buen humor.
Volvamos a la familia, mis recuerdos sobre ella, siempre se
centran en alguna celebración, y no porque lo fuera, simplemente porque éramos
divertidos y alegres y cada reunión parecía una celebración.
Para empezar, todos los domingos había reunión familiar en
casa de mis abuelos, y teniendo en cuenta que mi madre tiene 7 hermanos y somos
18 primos, podréis imaginar que todo sonara a celebración, aunque en realidad
no era más que una visita a los abuelos, pero cuando tienes tanta familia, y
además lo pasas bien con ella, el día de la familia es una celebración.
Con el tiempo, poco a poco, la vida fue cambiando por un
montón de razones que no son aptas para el público de cualquier edad, y se
perdió bastante de aquella magia. La verdad si mucho no cambia la historia,
ésta tendrá un final triste, al menos en algunos puntos (aunque como ya dije,
hay muchos puntos).
Todo esto viene hacía mi mente por el maravilloso cine de
Daniel Sánchez Arévalo. Esto ya venía de antes no creáis, porque ya con su
película ‘Primos’ me hace siempre recordar a buena parte de esos 18 primos, que
sin duda permanecemos tan unidos como los de sus película, tanto que antes de
la misma, ya teníamos nosotros un dicho: ¡si eres primo primo, te quedas! Que lleva
a cabo en las más solemnes fiestas juntos.
Con esta última película, ‘La gran familia español’ me lleva
de nuevo a un viaje peculiar, porque sin tener ninguna similitud, me hace
recordar una familia que se juntaba siempre, pero que el tiempo la deteriora en
la justa medida para que ya nada sea igual.
Aún queda la esencia de esa familia de la que hablaba al
principio, sin duda diría que queda lo mejor de ella, porque los que se fueron
perdiendo de una manera o de otra, fue porque no quisieron seguir juntos o
porque simplemente otras cosas les llamaron más la atención y se olvidaron de
lo más simple e importante.
Lo más hermoso es que veo con orgullo y felicidad lo que
ellos me dejaron, ya que creo sinceramente que todo el positivismo con el que
vivo, es sin duda consecuencia de esa familia loca que nadie entendía, cosa que
hoy también pasa, porque aún hoy la gente se extraña de que pueda beberme 20
cervezas con mis tías y mi madre y nos riamos hasta tener que irnos a dormir.
Porque sin faltar a mis mayores el respeto, siempre hemos conseguido tratarnos
como amigos y disfrutar de ello.
Dicen en un momento de la película: ¿Por qué no hay nadie
normal en esta familia? Sin duda no, pero cuando viajo 20 años atrás, no deseo
que ninguno de ellos hubiera sido tan normal como la gente dice ser, porque eso
sin duda, hubiera cambiado mi forma de ver la vida.