lunes, 16 de marzo de 2015

Una optimista en un día triste

optimista triste


Desde hace dos días, tengo ese malestar en el estómago que llega sin que entiendas muy bien por qué. No tiene sentido y no sabes de dónde viene, pero llega y te acompaña cuanto quiere o hasta cuando eres capaz de olvidar lo que era tan importante.
Sin duda, mi educación hace que aparezca más de lo que me gustaría, pero qué puedo hacer, soy así.

Siempre he tenido claro por qué soy como soy. Sin duda alguna, se resume una persona: mi madre. La mayoría de la gente, puede hacer una descripción de cómo son las personas que tiene a su alrededor, o al menos, las más cercanas. Yo podría hacerla de mi madre, ella es un montón de cosas, ha sido fuerte, ha sido luchadora, es gritona y amorosa, pero la verdad es que sobre todas las cosas, mi madre es BUENA. Así sin más, buena.

De una manera natural e ilógica, las cosas se han hecho siempre en mi casa sin dobles intenciones, con cariño, pero bien hechas. Estas cosas te marcan, igual que las personas que te rodean. Podría describir de igual modo a mis tres hermanos, el mayor es justo, el mediano noble y el pequeño generoso. Detrás hay un montón de cualidades más, pero la verdad es que esa es la que mejor les define.

Yo se quién soy y de lo que soy capaz. Me educaron para eso, para conocerme y no dejarme vencer. Para no perderme en el camino, no derrumbarme ni sucumbir. Me educaron para amarme y creer en mi misma. Y me educaron para hacer las cosas bien.

Por estas cosas, los días como hoy, que terminan con esa sensación en el estómago se me hacen duros. Porque me derrumban. Nunca nada es para tanto, siempre hay razones para seguir, eso también me lo enseñó mi madre aunque ahora sea yo la que se lo recuerda cada día.

Un lunes cualquiera, eso parecía esta mañana, pero terminó poniéndome triste. No es habitual, por eso ando por aquí. Hacía mucho que no me ponía un día tan triste. Solamente será un momento, eso lo se, porque lo que no dije antes, es que todos ellos me describen a mi como optimista.

Mientras termino de escribir, esa sensación se apaga porque traigo a mi cabeza el hecho de que mañana todo irá bien, no el mañana cercano seguro, pero si un mañana que siempre siento que está por llegar, sin duda porque se, que los sueños se hacen realidad.