Hace un par de semanas, me vine arriba con una alocada decisión, estaba segura e ilusionada. Lo cierto es que ilusionada sigo, pero llevarla a cabo necesita inevitablemente involucrar en mi locura a personas de mi entorno. ¡Ahí es donde está mi duda! Porque mi locuras son mías, siempre lo han sido y mientras la ostia me la doy yo sola, pues la verdad es que estoy preparada para todos los golpes que vengan, pero cuando hay que compartir golpes la cosa tiene otro color.
¿Qué hacer? No puedo dejar de pensarlo, porque lo peor de todo es que estoy completamente segura de que la respuesta a mi locura será un SI rotundo y sincero, sin pensarlo, sin miedo y sin frenos. Y eso quizás me lleve a asumir una responsabilidad a la que no ando acostumbrada ¿o si? Porque ahora que lo pienso, puede que lleve algunos años asumiendo esas responsabilidades de adulto pero que paso de largo y de las que ni siquiera me doy cuenta. Pero la verdad que no es lo mismo cuidar de alguien porque uno quiera o creo que deba hacer que tener la obligación y la responsabilidad de hacerlo por meter a alguien en tus locas movidas.
Así que aquí estoy yo... ¿Qué hacer? ¿Qué hacer? ¿Qué hacer? No tengo ni idea de qué hacer. Supongo que como casi todo en mi vida, cuando menos me lo espere llegará a mi cabeza espontáneamente la respuesta a la dichosa pregunta, llevándose por delante todo este aluvión de dudas y trayendo la tranquilidad a mi mente sea cual sea el resultado.
Toda esta historia hace que me duela la cabeza continuamente desde hace dos días, ya que habitualmente no soy una persona indecisa, de hecho las cosas me gustan y las hago, compro, vivo, sueño, etc... y este océano inmenso de dudas me está volviendo loca.
Supongo que pronto tomaré mi decisión de seguir como siempre o involucraré a los míos en mi locura y espero que ese momento me ayude con mi ánimo o al menos se lleve este horrible dolor de cabeza.
